Blog Post DIA INTERNACIONAL DE LA INFANCIA

DIA INTERNACIONAL DE LA INFANCIA
Nov

20

2016

DIA INTERNACIONAL DE LA INFANCIA

Migración de niñas y niños centroamericanos a Estados Unidos.

Coincidiendo con la celebración del “Día Internacional del Niño”, con el que se conmemora la aprobación por la Asamblea General de la Organización de Naciones Unidas de la Convención sobre los Derechos del Niño, el 20 de noviembre de 1989, queremos hacer una breve reflexión sobre la migración de menores no acompañados de Centroamérica a los Estados Unidos.
Cada año, decenas de miles de niños y niñas centroamericanos intentan llegar a los Estados Unidos. Como ejemplo, citemos que en el primer semestre de 2016, casi 26.000 niños no acompañados y cerca de 29.700 personas que viajaban en familia, la mayoría mujeres solas con sus hijos pequeños, fueron detenidos en la frontera de los Estados Unidos. Una gran cantidad de estas personas procedía de El Salvador, Guatemala y Honduras.
Según el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia en México, el número de niños y adolescentes migrantes que viajaban sin la compañía de un adulto y que fueron detectados por autoridades migratorias de México, creció más del 300% entre 2013 y 2015, pasando de 5.600 a 18.650 casos.
Entre las causas de este fenómeno, se puede citar la pobreza, que en El Salvador afecta al 35,2% de la población, en Guatemala al 62,4% y en Honduras al 66,5%, la dificultad para acceder a trabajos dignos, los bajos salarios y la falta de oportunidades para mejorar las condiciones de vida de las familias en temas como vivienda, salud o educación.
Pero la principal causa del desplazamiento forzado y la emigración de niños, niñas y adolescentes es la violencia en sus múltiples expresiones, especialmente la violencia social ejercida por las maras o pandillas y la delincuencia común, que se manifiesta en amenazas, extorsión, percepción de inseguridad y unos altos índices de criminalidad, con las tasas de homicidios más altas del mundo. En El Salvador, en 2015, fue de 103 homicidios por cada 100.000 habitantes.
Por último, otra de las causas de emigración de menores no acompañados es el deseo de reunirse con sus familiares que ya viven en los Estados Unidos. En relación con este último factor, los niños y niñas que tienen a sus padres en Estados Unidos son especialmente vulnerables. En primer lugar, por la desestructuración familiar en la que viven en muchos casos, al estar a cargo de los abuelos, tíos u otros familiares, y también porque están expuestos a un mayor riesgo de ser víctimas de abusos y violencia y de convertirse en objetivos para la extorsión de las maras y otros actores, que les perciben como “ricos” al recibir remesas del exterior.
Todas estas situaciones empujan cada año a miles de niñas y niños de Centroamérica a emprender un arriesgado viaje terrestre durante el que tienen que afrontar múltiples riesgos. En su éxodo hacia el Norte, en muchos casos son objeto de robos, secuestros, abuso sexual o asesinato.
A pesar de los extraordinarios niveles de violencia que hay en sus países de origen, al llegar a su destino, los niños y niñas centroamericanos se encuentran con múltiples dificultades para convencer a las autoridades de su demanda de asilo, o de protección contra la deportación. Con frecuencia, los niños migrantes son tratados como inmigrantes adultos, se les detiene y se les aplica la legislación como migrantes irregulares, en lugar de dar prioridad a su protección como menores.
Todos estos niños y niñas necesitan protección en cada etapa del camino: en sus lugares de origen, durante el viaje y en el destino final. Cada uno de ellos necesita la protección y el respeto de sus derechos, garantizados por la Convención sobre los Derechos del Niño, teniendo en cuenta que el interés superior del niño siempre debe ser una consideración primordial en cualquier decisión relativa a estos niños y niñas.
Tal y como establece la Convención de los Derechos del Niño, todos los países implicados, deben garantizar que los niños o niñas que hayan tenido que buscar refugio fuera de su país, a consecuencia de guerras u otras causas, recibirán protección y asistencia humanitaria para garantizar todos sus derechos. Los Estados deben colaborar con los organismos competentes para que el niño o la niña puedan reunirse con sus familiares.
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Terminamos esta breve reflexión con las palabras de Isabel Crowley, representante de Unicef en México: “estos menores tienen sueños, quieren estudiar y tener una vida plena, y necesitan nuestro apoyo para reunirse con sus familiares y superar la violencia que los ha llevado a huir de sus casas y vivir una vida sin violencia, con educación y oportunidades”.
Para más información, se puede consultar el informe de UNICEF “Sueños rotos: El peligroso viaje de los niños centroamericanos a los Estados Unidos.”
https://old.unicef.es/sites/www.unicef.es/files/unicef_child_alert_central_america_2016_es.pdf
     

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